El comedor estaba en otra sala de paredes de piedra gris y pisos de madera. De la pared colgaban varios pendones con escudos de todos los reinos de Nandelt. Y también había armaduras entre pendón y pendón. En toda la sala había desperdigadas mesas alargadas llenas de gente que comía y charlaba animadamente. Las conversaciones llegaban a oídos de Mariana como un murmullo lejano. Como el ronroneo de un gato. En su inspección de toda la sala pasó la vista por la mesa de la familia real. Estaba un poco más elevada que los demás. Estaba sentado el Rey Nicolás al lado de la Reina Emilia. Al lado de Nicolás, Peter charlaba animadamente con un hombre rubio de rulos, que debía ser el tal Nicolás que les iba a acompañar a Vanissar. Del lado de Emilia, estaba el Príncipe Pablo y a su lado una chica rubia, con los ojos claros y una linda sonrisa. Parecía más chica que Peter. Aquella debía ser Eugenia, la hermana de los dos príncipes. Mariana se dedicó a contemplar las bandejas de comida, ya había saciado el voraz apetito que tenía y al abrigo del suave calorcito que había en la sala, se sentía ligeramente soñolienta. Encima solamente tenía para beber ese horrible vino. Nico la miró mientras que ella miraba su copa llena de vino y hacía un gesto de asco. Era petisa, morocha, de ojos negros y bastante linda. De apariencia inofensiva y desamparada. Esa mina no podía ser una bruja.
- ¿En serio me decís?- dijo Nico.
- Que sí, hermano, apareció de la nada… ya te lo conté diez veces- Técnicamente aunque Peter y Nico eran de familias distintas, eran hermanos de la sociedad los cuervos de Nurgon.
Nico a pesar de ser de carácter bocón e indiscreto, era muy observador. Y lo único que había visto en Mariana desde que entró en la sala era que había comido bastante para ser una mina, o por lo menos las minas que él conocía, y segundo que miraba todo como si fuese la primera vez que veía algo similar.
- A mi no me parece una bruja… ¿Te ha dicho ella que es una bruja?
- ¡ Obvio que no tarado! Ella lo ha negado.
- Entonces… qué te hace sospechar.
- No se… Por ejemplo, ¿aparecer de la nada?. Nos ha contado una historia totalmente inverosímil y no nos ha querido decir su nombre.
- Entiendo. ¿Y eso la convierte en una bruja?
- Qué querés decir.
- Que quizás no te dijo su nombre por que la estabas amenazando con tu espada. Además esa mina me tiene algo familiar. Te voy a mostrar lo que se puede conseguir con los modales Vanisienses.
Peter rodó los ojos. Nico apartó hacia atrás la silla y comenzó a cruzar el comedor hacia donde Mariana estaba sentada. Pensaba en que en un lugar como ese sería inútil pedir la cocacola. Se dijo a ver por qué al menos no había caído en otra época. Los 60 estaban bien, le gustaban, la música, la ropa… Eso de las historias al estilo del Rey Arturo y la tabla redonda no era su estilo. Entonces vio que alguien se acercaba a ella. El pibe que había estado hablando con Peter. El tal Nico la miraba sonriente.
- Buenas noches- dijo con voz ronca.
- Buenas noches- contestó Mariana.
- Soy Nicolás Riera, Caballero de Nurgon y guerrero a disposición de la familia real de Vanissar- Nicolás hizo una teatral reverencia y Mariana sonrió ligeramente.
- Mariana Esposito… secretaria. Es un placer.
- Tenés un hermoso nombre.
- Gracias. Pero todo el mundo me dice Lali. Es mucho más corto- dijo Mariana riendo por primera vez desde que había pisado Eudamón.
- Bien Lady Mariana… podría ser que a dama de tal alcurnia como vos no le agradase el vino que hacen en Eudamón…
- No me gusta el vino- dijo Mariana.
- ¿Me permitís convidaros a una jarra de cerveza directamente traída del reino de Vanissar?. Somos famosos por nuestra cerveza, entre otras cosas. Sería un placer que la probaseis.
- Me encantaría- dijo Mariana. Su interior bailaba de alegría.
Nico hizo señas a una de las doncellas que había en la sala y le dijo que trajese un par de jarras. Mariana dio un pequeño sorbo para probarla. El sabor era diferente a la de la tierra, pero estaba buena. Pero sin dudas era muchísimo mejor que el vino. Por lo que se bebió media jarra de un trago. Nico la miró sorprendido, pero la imitó. Él no iba a ser menos.
- Me parece que es de vuestro agrado- dijo Nico.
Pronto estuvieron charlando como si se tratasen de dos viejos amigos entre trago y trago. Nico era divertido y le contó su historia como guerrero. Mariana había oído muchas veces la historia de la guerra contra el séptimo, pero era diferente cuando la oías de alguien que la había vivido. Entre la cerveza y que Nico más que contar la guerra, la estaba representando, Lali no podía respirar de tanto que reía. Por su parte Lali le contó a Nicolás cómo había llegado al bosque de Awa, y su paseíto con cierto príncipe. La noche avanzaba y el sueño y el cansancio la fue venciendo. Muy a su pesar se despidió de Nico y se dirigió de nuevo a su cuarto. Pensaba que estaría bien que Nico les acompañase, así al menos, no tendría que estar a solas con el príncipe psicópata. En la mesa principal, el rey y sus dos hijos discutían sobre los orcos que se habían visto en Awa. De vez en cuando las fuertes risas de Nico y de Mariana les distraían. Al poco, Nicolás regresó a la mesa real sonriente.
- Parece que te lo pasás bien, Nicolás- dijo el Rey. Conocía a Nico desde que con diez años, había entrado junto con Peter en Nurgon para instruirse como caballero y guerrero.
- Cuando decías de los modales vanisienses, te referías a beber cerveza y reír como locos- dijo Peter frunciendo el ceño. Jamás admitiría que se sentía ligeramente celoso de que Nicolás hubiera encajado tan bien con la chica desde el primer momento.
- Pues han funcionado mejor que los tuyos- dijo Nico levantando la cabeza en gesto altivo.
- ¿Y bien? ¿Qué os ha dicho?
- Básicamente lo que ya sabíamos. Lo del salto y todo eso. Además… se llama Mariana aunque le dicen Lali. Y procede de un mundo muy raro.
Nico les contó todo lo que Lali le había contado sobre su mundo. Que vivían en enormes ciudades atestadas de gente. Que no utilizaban caballos, sino coches…
- ¡Ah y hay algo más!- dijo Nico riendo, mirando intencionadamente a Peter- No se por qué razón se ha alegrado mucho de saber que os acompañaré a Vanissar. Dijo algo sobre que no le apetecía pasarse cuatro días más a solas con el príncipe psicópata- Peter le lanzó una mirada amenazadora que hubiera hecho temblar a cualquiera- ¡Eh! Que yo solo soy el mensajero…
- Al parecer has causado una gran impresión- dijo Pablo riendo- aunque no sea exactamente buena.
- Es una bruja- dijo Peter en tono bajo, con los brazos cruzados como un nene chico cuando se enoja.
Pablo y Nicolás rieron todavía más, incluso los soberanos de Eudamón se unieron a las risas. Peter, completamente molesto se paró de su asiento y se fue.

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ResponderEliminargenia total
ResponderEliminaramo la noveeeee
MAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
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